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Y el pueblo habló

Y se cumplieron los pronósticos. Las mayorías absolutas desaparecieron.

Antonio Adán: “Ahora quiero disfrutar del Betis en Primera División”

Desde Undécima Parada conversamos con Adán, portero del Betis para repasar su trayectoria y conocerle un poco mejor.

También hubo giro a la izquierda en TV: laSexta, líder de la noche electoral

El pasado domingo el pueblo habló, pero no solo lo hizo en las urnas.

Concha Chamorro: “Sin periodismo no hay democracia”

Chamorro es una mujer luchadora y muy abierta. Desde el primer momento que la vi entrar por la puerta de la cafetería donde quedamos, noté su fuerza y su gran energía.

La moda, una enfermedad contagiosa

Actualmente el mundo de la moda está generando muchas controversias. No solo influye en la manera de vestir, para muchos se convierte en un estilo de vida.

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martes, 2 de junio de 2015

El Papel de los periodistas en el cambio político



Los medios de comunicación han ejercido un rol fundamental en los acontecimientos que han cambiado el marco político e institucional desde la Transición Española. Andreu Casero Ripollés, profesor de Periodismo de la Universitat Jaume I de Castellón  define periodismo político como “aquella práctica informativa que se ocupa de la actividad de los gobiernos, los partidos y las organizaciones políticas, campañas electorales, las elecciones y todos acontecimientos que estén relacionados con la res pública”. El objetivo del periodista es el de proporcionar a los ciudadanos toda la información referente a la actividad pública de sus gobernantes, sobre sus intereses comunes, así como generar un debate abierto sobre todos los temas que influyan en el conjunto de la sociedad. 2015 va a ser un año de profundas trasformaciones en España. La desafección de los ciudadanos hacia la los gestores políticos, ante la crisis económica y su indignación ante los casos de corrupción han configurado un electorado crítico y alternativo que va a modificar el panorama político. Es dentro de esta metamorfosis donde el periodismo, además de convertirse en la principal fuente de información para la ciudadanía, posibilita su participación política además de ejercer una labor de análisis crítico sobre los gobernantes y sobre los líderes políticos y económicos de la sociedad. Como dice Casero Ripollés es esta tarea es la que convierte a los medios de comunicación en el Cuarto poder  y a los periodistas en perros guardianes (watchdog) de la sociedad.

Líderes de opinión
La libertad de prensa en nuestro país nació al amparo de las libertades de expresión e información reconocidas en el artículo 20 de la Constitución Española de 1978. Pero antes de la muerte de Franco en 1975 la prensa, controlada por  sectores liberales y demócratas, comenzó a perpetrar el cambio político. Estos grupos  eran los vinculados a medios  como Nuevo Diario, Madrid, Ya, Cambio 16, entre otros. En los primeros meses de vida de la Democracia estos y otros diarios cooperaron vivamente en el pacto entre los principales partidos políticos dando cierta solidez al nuevo régimen. El intento de golpe de Estado de 1981 no sólo supuso un hito para la definitiva consolidación del sistema democrático en España. La labor llevada a cabo por los medios de comunicación esa noche del 23 de febrero los convirtió en los nuevos guías de una sociedad desorientada. A los anales de la historia y del periodismo pasarán las imágenes de Iñaki Gabilondo informando sobre todo lo sucedido a través de las imágenes tomadas por TVE, dando a conocer a la opinión pública lo que estaba pasando y contribuyendo enormemente a que este intento fracasara.
En la actualidad estamos ante un nuevo momento clave de transformación, como resultado de un momento de crisis política e institucional  sin precedentes, hasta ahora, en la democracia española. Se trata de comprender la participación activa y desencadenante que están ejerciendo los periodistas en proceso de cambio. Para ello son necesarios los cambios que se han producido dentro de esta profesión. Esta relación entre política y periodismo es cada vez más perceptible. En julio de 2014 tuvo lugar una mesa redonda  organizada por Servimedia sobre periodismo social, y titulada El compromiso de los partidos políticos, ¿Regeneración democrática? En ella, la presidenta de la de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González,  habló de la importancia del periodismo para la regeneración política y social.

Crisis, corrupción y desafección
Este proceso de regeneración política e institucional surge como necesidad ante una desgaste  del sistema, propiciado  en los últimos años por tres elementos: la corrupción política, la recesión económica y el descontento con los líderes políticos. Respecto al primero, el año 2015 se inició con 150 casos de corrupción abiertos y más de 2.000 imputados en España, según cálculos de la agencia Europa Press. Gracias al resultado de trabajos de investigación periodística, muchas de estas tramas pudieron trascender a la vía judicial. La trama Gurtel fue destapada por el diario El País, a partir de unas denuncias recibidas de unos concejales de Bohadilla del Monte. El Caso Bárcenas, una rama de la Gürtel, sobre una supuesta financiación ilegal del Partido Popular, fue destapado el 18 de enero de 2013 por El Mundo. El 31 de enero El País sacó a la luz una supuesta contabilidad B del PP conocida como “los papeles de Bárcenas”. Al tratarse de una fotocopia de esos papeles, no podían servir como prueba en la instrucción judicial. Poco tiempo después, se filtraron los documentos originales que llevarían al extesorero, Luis Bárcenas, a prisión en julio de ese mismo año. Ya dentro de la cárcel, el acusado concede una entrevista en exclusiva al, por entonces, director de El Mundo, Pedro J. Ramírez. La entrevista publicada aproximadamente un mes después desvelaba, entre otras cosas, que se habían producido entregas irregulares de dinero a altos cargos del Partido Popular y que dicho partido se había estado financiando irregularmente durante los últimos veinte años. A partir de este momento este caso adquirió una gran repercusión mediática, porque afectaba a los máximos dirigentes del partido en el gobierno español. Las publicaciones de informaciones sobre el Caso Bárcenas han sido continuas. En una entrevista concedida el 26 de enero de 2013 a La Sexta Noche, el exdirector de El Mundo afirmaba, sin dejar de lado la presunción de inocencia, que se trataba del mayor caso de “trocinio” de la democracia. Sobre la existencia de presiones recibidas ante este tipo de información, Pedro J. se escudaba en la veracidad y relevancia de sus informaciones: “no hay fuerza humana que pueda impedir que las rotativas funcionen y esa información estará en el periódico”.

Las tramas de corrupción ponen de manifiesto la necesidad de un periodismo imparcial y responsable. Mucho se ha especulado sobre que las intenciones de Pedro J. no eran las de cumplir esa función de transparencia con la sociedad, sino la de llevar a cabo la demolición controlada de un partido político y de un gobierno con fracturas, con los que el exdirector siempre tuvo muchas discrepancias. El compromiso de la información en este contexto pasa por una prensa creíble e independiente de intereses, personales e ideológicos. Algo que para Elsa González resulta “fundamental”, en un momento en el que la sociedad carece de confianza hacia los medios de comunicación. 

La inestabilidad política e institucional convive con la crisis económica y financiera que, desde hace años, vive España. Hasta finales de 2007 los medios de comunicación apenas mostraban interés por los datos que vaticinaban la llegada de una recesión financiera inminente. EL 5 de noviembre de 2008 tuvo lugar un acto académico en la London School of Economics (Londres), donde la reina Isabel II de Inglaterra formulaba la siguiente pregunta a un grupo de distinguidos profesores de economía: “¿Por qué nadie vio llegar la crisis”?  En principio, la cuestión iba dirigida a expertos académicos, quienes habían sido incapaces de predecir el alcance y la profundidad de la crisis. Pero, en realidad, la pregunta iba dirigida también a los consejos de administración de los bancos, inversores y, por supuesto, a los periodistas. Como explica el periodista económico Manuel Illueca en su reportaje: “Medios de comunicación y crisis financiera: ¿por qué nadie nos avisó?”, los periodistas no supieron informar a tiempo para evitar “la tragedia”. Para demostrarlo este periodista decidió buscar todos los artículos publicados desde 2000 hasta 2008 en todos los periódicos españoles, que incluyeran las expresiones “crisis” y “burbuja inmobiliaria”. En total consiguieron recopilar 4.742 artículos. Como se puede apreciar en el grafico 1, en el año 2000, apenas se publicaron 15 artículos sobre la burbuja inmobiliaria, mientras que en 2008 el número se disparó por encima  de los mil. Los primeros presagios de crisis económica en la prensa aparecen en 2003. Los periódicos comienzan a publicar advertencias procedentes de la Comisión Europea y el Banco Central Europeo sobre el riesgo de la burbuja inmobiliaria en España. El diario Expansión publicaba el 6 de febrero de 2003: “en conjunto, el mercado de la vivienda es un mercado opaco, segmentado y muy influido por cambios regulatorios, en calidad o en hábitos. Por estas razones, atribuir una burbuja teniendo en cuenta exclusivamente el precio medio del activo medio no tiene mucho sentido”.

Este gráfico muestra la distribución anual de los artículos publicados en la prensa española que contienen la expresión “burbuja inmobiliaria” durante el periodo 2000-2008 (ambos incluidos). Los datos han sido obtenidos a partir de la base de datos Factiva (M Illueca, Medios de comunicación y crisis financiera: ¿por qué nadie nos avisó? 2014)


Lenguaje económico
Entonces, ¿podemos echar la culpa de la actual crisis económica a la falta de información recibida por los medios de comunicación? Manuel Illueca concluye que no son los máximos culpables, ni tan siquiera uno de los máximos responsables. Su error estuvo en la falta de denuncia previa y al comienzo de ella, mientras que una vez estallada la crisis se pecó de exceso de información. Otra gran dificultad con la que se encuentra el periodismo en este momento es la sobreinformación que surge en parte por la llegada de las nuevas tecnologías y la irrupción de un periodismo digital que se traslada en el trasvase de las audiencias a nuevos soportes distintos a los tradicionales. La mayor demanda informativa que ha originado esta crisis económica ha supuesto la incorporación de nuevos lectores a noticias económicas. Dentro de esta cobertura de la información económica los periodistas tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad social con el público. Las páginas de información económica han destacado siempre por la sobriedad de sus noticias, especialmente el tratamiento visual e iconográfico de las mismas. El periodista Francisco Campos Freire en su libro “El cambio mediático” (2010), plantea un cambio por parte de los medios hacia una información más atractiva, utilizando un lenguaje más adecuado a unos lectores que no están especializado en este sector, con el objetivo de que esta información resulte útil para la sociedad. Precisamente una de las críticas que se hace al periodismo económico es que es demasiado abstracto y genérico. Hay que recordar que estas informaciones manejan contenidos de especial interés, no sólo para empresarios o expertos políticos o económicos, sino también para la ciudadanía en general. Para cumplir con esta necesidad informativa de los ciudadanos, los periódicos han hecho un esfuerzo al personalizar los contenidos económicos. Como indica Ángel Aserre, profesor de periodismo en la Universidad de Navarra, todas las informaciones sobre variables macroeconómicas, cuentas de resultados de las compañías o la evolución de los índices de los mercados, y su correspondiente interpretación teórica, deben complementarse con la historia personal que hay detrás de ellas.

Alarmismo
La tendencia desde que comenzara la crisis económica es que todas las informaciones sobre su desarrollo, han posibilitado que se informe sobre las repercusiones concretas que ha supuesto la recesión para personas o colectivos concretos.  En esta función social  los profesionales de la comunicación no deben caer en el sensacionalismo, uno de los aspectos negativos en el tratamiento de la información sobre la crisis económica. Si observamos algunos de los titulares de algunos medios, podemos apreciar la utilización de contenidos claramente alarmistas como “debacle”,  “caos”, “seísmo”, “derrumbe”, “catástrofe”, etc. Un ejemplo es la portada del diario ABC, con una imagen de Obama junto a Berlusconi saludando ante los restos del Ayuntamiento de L´Aquila. La fotografía acompañaba al siguiente titular: “El G-8 busca salidas entre los escombros de la crisis”. Esta inclinación ha llevado a algunos profesionales a plantearse la siguiente cuestión: ¿cuál es papel que se ha adjudicado a los periodistas en la crisis?  En muchas ocasiones se ha acusado a los medios  de haber fomentado la alarma con historias crueles sobre desahucios, quiebras de empresas y despidos de trabajadores.

Descontento de los ciudadanos
El tercer pilar sobre que esta necesidad de este cambio político surge como consecuencia de los dos problemas anteriores. Se trata del descontento generalizado de la ciudadanía hacia la actuación y gestión de sus gobernantes. Un malestar político que desde hace años también recorre la opinión pública de otras democracias europeas. Rafael López Pintor, director del departamento de sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, en su ensayo: “Cambios políticos y sociales en Europa”, establece un vínculo entre los medios de comunicación y el origen y desarrollo de este descontento. El autor considera un error asignarles la máxima responsabilidad, pero tampoco han contribuido a minimizar sus efectos. Para poder medir la influencia de los medios con este descontento hay que tener en cuenta dos características de este fenómeno. En primer lugar, el descontento tiene un componente coyuntural muy amplio que aumenta y disminuye a tenor de los ciclos económicos. En segundo lugar, este descontento posee un componente superficial.  El malestar de los ciudadanos forja la opinión pública, que es donde los medios de comunicación tienen mayor influencia. Los mass media establecen “el orden del día”, de lo que se puede hablar, es lo que se explica en la conocida como Agenda Setting. Los medios orientan el debate público hacia cuestiones que antes se desconocían o estaban en un segundo plano. Además crean flujos de opinión, inventando perfiles de “malos” y “buenos”, “causas nobles”, “movimientos revolucionarios en busca del cambio”. Aplicando la teoría  de la politóloga alemana Noelle-Neumman (1980), los medios de comunicación han influido en la creación y en el desarrollo de los movimientos sociales y en la configuración de una opinión pública descontenta con los líderes políticos, con  el poder establecido y las bases del sistema, “la epidermis social”.

El periodismo estuvo presente en la creación del movimiento 15-M y ha estado en el centro de su crítica desde entonces. Uno de los gritos más escuchados por los indignados en la Puerta del Sol fue el de “televisión manipulación”, que se escuchaba con más fuerza cada vez que una cámara se acercaba a grabar. Las caras visibles del 15-M, así como los creadores de su mutación política Podemos, han crecido en los platós de televisión. Algunas de las voces más críticas contra ellos también son muy frecuentes en debates, tertulias y columnas de opinión. Por tanto los medios de comunicación han sido, en parte, responsables del crecimiento mediático y de la relevancia pública que en su día adquirió esa desafección representada en un movimiento social, transformado más tarde en un partido político, cuya premisa principal es transformar un sistema a través de una regeneración política y democrática.

La crisis que sufre el país desde 2008, ha dejado ver que no sólo se trata de una crisis financiera, sino que ha puesto de manifiesto una profunda crisis política, social, institucional y territorial. España afronta en 2015 un cambio histórico de la situación política sin precedentes desde la llegada del régimen democrático. Los casos de corrupción política, los efectos de la recesión económica y la gestión política han lastrado la confianza general de una gran mayoría de ciudadanos, dificultando la confianza en las instituciones y evitando que surjan conductas cooperativas generales necesarias para asegurar una mínima estabilidad. Los medios de comunicación han participado activamente en los grandes cambios políticos que ha vivido el país.


Alberto Fernández Barderas

Juego de Pactos



La situación política española ha cambiado tras las pasadas elecciones del 24-M. El Partido Popular continúa siendo la opción más votada, pero ha perdido las mayorías absolutas que le permitían tener el poder en una gran cantidad de territorios. Muchos de estos votos han ido a parar a nuevas fuerzas como Podemos, Ciudadanos o las diferentes plataformas ciudadanas, y esto ha convertido el panorama político en un verdadero tablero de ajedrez.

Podemos y Ciudadanos serán claves para gobernar en prácticamente todas las autonomías, por lo que en la mayoría de municipios y autonomías han comenzado las negociaciones. Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares, Comunidad Valenciana o Castilla y León, además de municipios como Madrid, Valencia, Sevilla o Valladolid, pueden cambiar sus gobiernos si hay acuerdos de izquierdas.

Había quien pensaba que Ciudadanos iba a ser una especie de filial del PP que facilitaría que gobernase allí donde lo necesitase, pero el partido de Albert Rivera está siendo un hueso mucho más duro de roer de que lo que pensaban algunos populares. Estos creían que el hecho de que muchos militantes de Ciudadanos tuviesen un pasado en el Partido Popular ayudaría en este sentido, pero en algunos casos está sucediendo todo lo contrario. Precisamente algunas de estas personas cambiaron de formación política por su desencanto con el partido que preside Mariano Rajoy, cuando no fue directamente por choques directos con algunos populares.

En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el posible pacto entre PP y Ciudadanos peligra por la imputación de Salvador Victoria y Lucía Figar, consejeros de Presidencia y Educación respectivamente del gobierno regional. Ciudadanos ha advertido al Partido Popular de que estas imputaciones "complican muchísimo" las negociaciones para apoyar la investidura de Cristina Cifuentes como presidenta de Madrid. La popular obtuvo 48 escaños y necesita el respaldo de los 17 diputados del partido de Albert Rivera para ser proclamada. Ángel Gabilondo, candidato del PSOE, con 37 asientos en la Cámara autonómica, requiere el apoyo de Podemos (27 parlamentarios) y le basta la abstención de Ciudadanos.

Ciudadanos quiere demostrar que no son una extensión del Partido Popular, y ello podría derivar en que algunos ayuntamientos pasen a manos de la izquierda con sus abstenciones o votos en contra. Pero tampoco es que Podemos haya decidido plegarse ante las voluntades del PSOE.  Un ejemplo de esto es el de Pablo Echenique, quien no descarta postularse como presidente de la Comunidad de Aragón ya que considera que están en un “empate técnico” con los socialistas.

Y entre todos estos juegos de poder, la voz de Izquierda Unida ha perdido casi toda su potencia, y solo se escucha a lo lejos como su líder, Alberto Garzón, anima a realizar un pacto de izquierdas de cara a las elecciones generales al que Pablo Iglesias responde que "no" como quien le dice a un niño que no quiere jugar con él.

Mucho ha cambiado en cuestión de semanas, y mucho podría cambiar en los próximos meses. Pero las nuevas fuerzas políticas no llegan para ser meras acompañantes. Tienen vocación de liderazgo. Y en este escenario, las políticas clásicas y las nuevas se enfrentan, como si de estrategia militar se tratase, en un Juego de Pactos.



Enrique García

martes, 26 de mayo de 2015

También hubo giro a la izquierda en TV: laSexta, líder de la noche electoral



El pasado domingo el pueblo habló, pero no solo lo hizo en las urnas. Por primera ocasión en una noche electoral, la retransmisión de laSexta del escrutinio y su análisis posterior fue la más vista de la televisión española. No solo eso. El especial “Al rojo vivo. Objetivo elecciones” fue lo más visto de la noche, superando incluso a Supervivientes, el líder habitual en el prime time de los domingos, y multiplicando por seis la audiencia con respecto a las Elecciones generales de 2011. 

El programa especial de TVE fue el principal damnificado. El espacio de la cadena pública logró solo un 8% de cuota de pantalla, reduciéndose a casi la mitad de la que obtuvo en el seguimiento de las Elecciones generales del 2011 (15,7%). 

Estos fueron las cifras de audiencias en el prime time de la noche del domingo, según Vertele: 

laSexta
- ‘Al Rojo Vivo: Objetivo elecciones’ (de 21:40 a 2:00): 16% y 2.422.000 espectadores de media

Telecinco
- ‘Supervivientes: el debate’ (de 22:00 a 1:45): 15% y 2.222.000

La 1
- Elecciones 2015 Municipales y Autonómicas (de 21:30 a 1:05): 8% y 1.373.000

Antena 3
- Elecciones A3 Autonómicas y Municipales (de 21:45 a 00:50): 6% y 1.050.000

Cuatro
- 24M: Elecciones Municipales y Autonómicas (de 19:45 a 00:30 horas): 4.3% y 727.000

TVE está ahora en el ojo del huracán por esta pobre audiencia, por la cual el presidente de RTVE José Antonio Sánchez se ha visto obligado a dar explicaciones en la Comisión Mixta de Control Parlamentario de la corporación en el Congreso, pero también por algunas de las decisiones tomadas durante la retransmisión. 

Por ejemplo, no conectaron con Compromís en la Comunidad Valenciana, a pesar de que tenían a un equipo desplazado a su sede y preparado para enlazar con la emisión nacional en cualquier momento. También se ha criticado que cortasen el discurso de Manuela Carmena en Madrid tras dos minutos de cortesía, prefiriendo pasar de nuevo a su mesa de debate. 

Desde un punto de vista de espectáculo televisivo, tampoco hubo color entre la cadena pública y la privada. TVE planteó un debate en un plató vacio y demasiado sencillo, mientras que el programa dirigido por la pareja Ferreras – Ana Pastor se repartió entre dos platós, ambos coloridos, conectaron continuamente con diferentes puntos de la geografía nacional, presentaron infografías atractivas y mantuvieron un ritmo muy alto que apenas daba ocasión al espectador para desconectar. 



Por lo tanto, este resultado en las audiencias puede responder a lo atractivo del producto de laSexta en comparación con el resto de las cadenas. Pero, al mismo tiempo, también podemos observar que el giro a la izquierda que han dado las votaciones de los ciudadanos también se corresponden con un giro a la izquierda televisivo, ya que laSexta mantiene una línea ideológica más cercana al PSOE o incluso a Podemos que al PP o Ciudadanos, mientras que TVE se mantiene fiel a la línea de los populares, el partido en el Gobierno. 

Para finalizar, también deberíamos destacar más que “Al rojo vivo. Objetivo elecciones” superase a Supervivientes, algo que puede darse por hecho por la importancia de la cita, pero que en realidad no deberíamos dar por sentado. Parece que vivimos una nueva época en la que el debate político se está abriendo un mayor espacio en la televisión, con programas como Al rojo vivo, La sexta noche, Un tiempo nuevo y el recientemente estrenado (con más pena que gloria, todo sea dicho) espacio de debate político de Ernesto Saenz de Buruaga en la noche de los lunes de TVE, Así de claro. 

Un reflejo de la nueva televisión, y quién sabe si de una nueva España. 

Enrique García (@KikeGarciaL) 



lunes, 25 de mayo de 2015

Y el pueblo habló


Y se cumplieron los pronósticos. Las mayorías absolutas desaparecieron. Y la izquierda tendrá que pactar con la izquierda de la izquierda. Y la derecha podrá también pactar con el centro. Y la derecha de la derecha se quedará sin pactos y sin nada. Y el bipartidismo habrá mutado en un bipartidismo encubierto donde lo radical tratará de hacerse hueco en una sociedad cansada de corruptos y ladrones. Pero, ¿no vendrán que buenos los harán?

El voto cayó en saco remendado y ni siquiera el del señor Cayo volvió a pesar lo mismo. Los grandes siguieron saliendo a la palestra para decir que todo había salido bien. Alguna salió también para dar los últimos coletazos. Y otros, la coleta también salieron a lucir. Por lucir, lucieron hasta las obras de mi pueblo. Gracias a las elecciones, los niños tienen más parques donde jugar. Parques, que tendrán que compartir y saber cuidar hasta que lleguen otros comicios, por lo menos.

Las esperanzas de algunas fueron juzgadas por otras. Los calorets se enfriaron hasta quedarse duros e incomestibles y para ser de la Ciudad Condal, una activista de calle no la trató muy mal y llegó a la alcaldía rodeada de entusiasmo y buenas ideas. ¿Serán suficientes para poder cambiar las cosas? ¿Las cosas cambian? ¿Las personas cambian? Los poderes cambian a las personas y mantienen las cosas donde quieren que se mantengan. Y, amigos, sólo el poderoso caballero es capaz de poner o quitar. Las ideas solo se han hecho fuertes con revoluciones y las que empezaron en las urnas no terminaron bien. Ni para unos. Ni para otros.

Todos acertaron. Hasta los que perdieron. Por supuesto los que ganaron. A la espera nos quedamos del verdadero cambio que quizá haya comenzado. O no. Yo esta mañana he buscado la app para votar con mi teléfono las siguientes reformas políticas y no la he encontrado. ¡Iluso de mí!


David Álvarez

martes, 19 de mayo de 2015

No basta con las prisas de última hora



Lo cierto es que en la mayoría de ocasiones los políticos de cualquier partido de nuestro país, nos venden la moto fácilmente.  Durante todo un año oímos frases del tipo: “España sigue en crisis pero hay soluciones”, “estén tranquilos que el partido X va a cambiar lo que está haciendo hasta ahora el partido Z”, “sí me votan nada de esto ocurrirá”. A nivel personal, la frase que más me gusta es la de “prometo que haré todo lo que esté en mis manos para resolver los problemas que nos conciernen a todos”. En general el término prometer está sobrevalorado y en política no es más que una expresión manida que se dice sin ni siquiera pensar en las consecuencias que la misma puede tener.

Para ser sinceros, los políticos pretenden creáis que llegando su partido político al poder, la situación de España va a cambiar, sin embargo los ciudadanos son bastante escépticos ante este tipo de engañifas. Lo que me resulta innecesario son los despropósitos que se lanzan entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero o cualquier partido político que tenga rivalidad directa. Ahora parece que también se ha subido al carro de “las mentiras” el partido político Podemos, que al principio de su andadura política emergía con mucha fuerza, sin embargo hoy por hoy ya “se les ve el plumero”.

¿Cómo vamos a confiar en un partido político en el que uno de sus miembros, Juan Carlos Monedero dimite debido a que no le gusta la estrategia llevada a cabo por el partido que el mismo fundó?

Los políticos se piensan que los españoles son tontos, que tienen cuatro nociones básicas acerca de política y por este motivo van a votar a quién mejor  venda su producto. Es precisamente aquí donde entra la importancia de los partidos políticos en las campañas electorales, para ellos no es más que un marketing necesario y útil.

Durante aproximadamente 3 semanas nos bombardean con publicidad de todo tipo acerca de sus partidos políticos y de sus objetivos.



Desde un simple folleto, pasando por anuncios en las pantallas de televisión, carteles, vallas publicitarias hasta la obligación que tenemos los ciudadanos para representar a los mismos en una mesa electoral el próximo 24 de mayo.

Los ciudadanos tienen la obligación de estar sentados en una silla desde las 08:00 horas de la mañana hasta las 20:00 horas de la noche (aproximadamente),si cualquiera de nosotros nos negamos a hacerlo sin una justificación convincente, debemos pagar una multa e incluso la posibilidad de ingresar en la cárcel por habernos negado a colaborar.

Mi petición es que los partidos políticos se limiten a contar sus proyectos de futuro pero que no engañen y sobre todo que no prometan. Una buena base sería: mayor trasparencia, menos marketing barato y una disminución obligaciones, que por el contrario implica un aumento de derechos.


En definitiva, los partidos políticos no solo tienen que dar una buena imagen durante las tres semanas de campaña electoral, deben hacerlo los 365 días del año, las prisas de última hora no son suficientes. Los ciudadanos ya tienen una idea de a quién votarán y porque motivos, no van a cambiar de parecer en tres semanas por bien que ejerzan las funciones los partidos políticos.

Soraya López

¿Salen demasiado nuestros políticos en Televisión?

¿Salen demasiado  nuestros políticos en Televisión? La Campaña electoral más disputada es también la más excéntrica. 

Lo analiza Alberto Fernández.

lunes, 18 de mayo de 2015

Jornada de reflexión

El Roto

Hace años que no voto. Lo siento, pero necesitaba mi tiempo para reflexionar. Y en todo este tiempo he podido ver cómo unos y otros se repartían el pastel sin cumplir nunca nada de lo prometido. Ya saben ustedes…

Lo cierto es que tras años de reflexión he aprendido a ser mayor. A querer más a mi pueblo. A entender los problemas de los demás como problemas mios. A tratar de enderezar los errores cometidos, y a ser un poco más cabal. 

Hace unos minutos me ha planteado un alumno, la dificultad que él mismo ve en que 4 o 5 fuerzas políticas se entiendan en una nueva democracia que está por venir en un par de semanas. Y esa es la verdadera esencia de la democracia. Porque las mayorías absolutas crean dictadores, lo regido por los mismos de siempre, hoy tú y mañana yo, es algo más parecido a una aristocracia. Pero lo del gobierno del pueblo, ese demos cratós griego, no es, ni de lejos, lo que vivimos desde hace 40 años en este país. Que gobierne el pueblo significa que seamos partícipes de la política no sólo cada 4 años. ¿No creen que bien podríamos votar algunas de las reformas más importantes para el país en algunas ocasiones? No sé, cada 4 o 5 meses. ¿Y votar a nuestros políticos también, cada año quizá? Que si lo hacen mal, igual que los ponemos, lo podamos quitar. 

¡Ay amigo! ¡¡¡La “verdadera democracia”!!!

Un ciudadano, un voto. Listas abiertas. Políticos realmente preparados para gobernar. Limitación en el tiempo de gobierno. ¿No es eso verdadera democracia?

Pero también abogo por una España que se rija por una misma Educación, no por 17. Por una misma Sanidad, no por 17. Por una misma Justicia, no por 17. Hay que delegar, sí. Pero cuando se delega en demasía se corre el riesgo de perder y dejar todo manga por hombro. Las Diputaciones sobran. Muchos pueblos pequeños vivirían mejor bajo un mismo paraguas. Hoy por hoy, sólo se puede leer el pasado en los posos de aquel “café para todos”, pero poco el futuro que está por venir.

Una democracia de políticos preparados y altruistas. De personas que valoren a los demás, más que a sí mismos. De hombres y mujeres que vengan a la política a NO quedarse. Una democracia libre de corruptelas y corruptores.

Y una reflexión más (he tenido tiempo, lo sé): ¿no es curioso que podamos consultar las cuentas de nuestro banco, hacer transferencias y pagar por medio de un teléfono móvil y no podamos votar con una aplicación del smartphone?

Lo siento pero que te den un solo día para reflexionar, se me queda corto. Por eso pido que voten, que votéis. Que saquéis un rato para poder opinar y que se os tenga en cuenta. De momento sólo podemos hacerlo cada 4 años, mientras llega con paso firme la “Verdadera democracia”, que llegará.

Porque sé que todo puede cambiar y que el miedo nunca es buen compañero de viaje. ¿Quién no recuerda a Jarcha (y mira que yo era muy chico para recordar esto) y su Libertad sin ira?






David Álvarez

martes, 12 de mayo de 2015

Comienza la batalla



La colgada de carteles en la madrugada del pasado sábado 8 de mayo dio el pistoletazo de salida a una campaña electoral diferente a las que estamos acostumbrados. Al dar las doce de la noche del viernes  candidatos, simpatizantes y voluntarios  de todos y cada uno de los municipios españoles se  dejaban fotografiar en la ya tradicional pega de pancartas pidiendo el voto a los ciudadanos. Hasta ahí todo normal. Pero los resultados de las encuestas ya vienen vaticinando desde hace tiempo que estos comicios serán diferentes. Ya no se trata de un combate a dos, donde todo se decide al rojo o negro, buenos contra malos, derecha contra izquierda. En el tablero han aparecido nuevas piezas, y vienen a quedarse. Sin entrar a valorar si un sistema pluripartidista al más puro estilo italiano es mejor que el bipartidismo al que estamos acostumbrado, lo cierto es que en las calles de nuestro país también se distinguen colores nuevos, diferentes. La opinión pública siente como la agonizante dualidad PP-PSOE, un sistema atacado y desgastado por un descontento colectivo hacia la crisis, la corrupción y por una imagen cada vez más extendida de la supeditación del gobierno a los poderes económicos, el IBEX 35, la Troika y el Banco Europeo, dejará paso a unos parlamentos más abiertos, plurales y variados. El sistema democrático, entendido como una organización social que atribuye el poder al conjunto de la sociedad, cobra más sentido aún, cuando este poder está representado por más de unos pocos. Pero, ¿en realidad estamos ante un triunfo de la democracia? Es difícil responder a esta pregunta, para ello debemos entender que un sistema democrático es aquel que garantiza un Estado de Bienestar, es decir un modelo de organización en el que el Estado garantiza los servicios fundamentales en cumplimiento de derechos sociales a la totalidad de habitantes de un país. Por tanto, en la praxis, el ser de una democracia está no sólo en la elección libre  de los representantes políticos, sino que también es necesario que una mayoría amplia forme gobierno para poder garantizar una estabilidad institucional que proteja este sistema. Nadie puede asegurar  el concierto y la estabilidad necesaria para gobernar  en el nuevo escenario político, tras las elecciones del 24 de mayo, ni siquiera los propios candidatos.

Ante esta nueva realidad parece que la única solución pasa porque en las cámaras parlamentarias se llegue a  grandes acuerdos, a pactos políticos, eso que algunos llaman una "gran coalición", que construiría un escenario democrático idílico, hasta ahora no conocido en nuestro país. Pero todo parece indicar que esta realidad está ahora más lejos que nunca. Para lograr esta coalición los partidos tradicionales, recientemente bautizados como “casta”, tienen que llegar a acuerdos con los partidos emergentes o "partidos de marca”, pero estos de momento no quieren mojarse. Los estamos viendo en Andalucía. Las nuevas fuerzas políticas están boicoteando la investidura de Susana Díaz, para así mantener su cara lavada de cara a éstas ya a las elecciones generales del próximo mes de noviembre. Ciudadanos, recién llegados al parlamento andaluz como la cuarta fuerza política, y carente de una estructura definida a nivel nacional que permite controlar un crecimiento cada vez más rápido, se definen como la opción del “cambio sensato”, negándose a negociar a favor de la investidura de Díaz, cada vez más improbable. Por su parte la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, tras varios días jugando al despiste, reveló su intención de votar "NO” a la elección de la presidenta andaluza. En realidad la mayoría de las propuestas del partido liderado por Pablo Iglesias son de sentido común. Entre ellas está dar jaque a la corrupción, con la dimisión de Chávez y Griñán, reducir el número de altos cargos y asesores políticos y la readmisión de personal en sectores como la educación y la sanidad, y por último, que la Junta retire sus cuentas corrientes de las entidades que han realizado desahucios sin alternativa. Parece que los socialistas al menos la primera la han cumplido, pero Susana Díaz se niega a aceptar las otras y continuar con sus planes de gobernar en solitario, alimentado más una incertidumbre que parece no dirigirse a esa firmeza administrativa que ayude en estos momentos tan difíciles.



En un intento por ofrecer una alternativa viable y práctica, los nuevos partidos no son, hoy por hoy, totalmente eficaces. Tal vez porque en realidad el cambio necesite de unas formas de hacer política, que por dispares, resultan imposibles. Podemos parecía haber descubierto la fórmula, diseñando una identidad en las pasadas elecciones europeas y que se ha ido diluyendo a paso forzado a medida que se han convertido en partido, a pesar de las discrepancias de su ideólogo, Monedero.

Tampoco ayuda al equilibrio ese juego de Ciudadanos al “soy o no soy”. Porque no está claro qué quiere decir su líder Albert Rivera cuando reitera en todas sus intervenciones que ellos no han surgido para pactar, sino para gobernar. Esta idea es el punto de partida de cualquier partido político que está para eso, gobernar. Pero no se puede rechazar la posibilidad de llegar a acuerdos políticos, porque en eso consiste precisamente la democracia. El país más democrático no es aquel en el que gobierna la fuerza más votada, sino aquel en el que, a partir de opiniones enfrentadas, se llegan a pactos que garanticen la estabilidad de sus instituciones.


El nuevo mapa político se muestra diferente. La presión surgida con la irrupción de las nuevas fuerzas en el ámbito nacional, ha provocado respuestas positivas por parte de los partidos mayoritarios, que se han mostrado más dispuestos a ciertos cambios. Sólo por eso parece que la ruptura del bipartidismo merece la pena. Pero de ninguna manera se puede afirmar, al menos de momento, que este desmembramiento político vaya a reforzar los cimientos de un sistema algo agotado desde 1978, pero sin duda necesario.

Alberto Fernández